La integración vertical e integración horizontal entre empresas

La integración vertical e integración horizontal entre empresas

Entre las alternativas para el fomento del crecimiento externo las empresas emplean estrategias que les permiten ser más independientes frente a terceros que participan de algún modo en alguna de las distintas fases del proceso de explotación o de producción del bien o servicio que ofertan (integración vertical) y/o adquirir mayor presencia y poder en el mercado si, por ejemplo, la competencia representa importantes amenazas (integración horizontal).

Integración horizontal entre empresas

Mediante la integración horizontal las compañías adquieren o se fusiona con otra u otras empresas que ofertan bienes o servicios similares con la finalidad de ser más competitivas y adquirir cierto posicionamiento en el mercado en el que operan, obteniendo un mayor dominio.

En 1983 GAP adquirió la marca Banana Republic y, posteriormente, lanzó la marca Old Navy, consolidándose como uno de los grupos textiles más potentes que ha conseguido dirigirse a diferentes consumidores de distintos nivel adquisitivo alcanzando mayor cuota de mercado.

Por otro lado, la integración horizontal entre empresas permite a las compañías acceder a nuevos territorios o mercados aprovechando el posicionamiento con el que cuenta una marca superando con mayor facilidad determinadas barreras de entrada pues se cuenta con una empresa ya establecida en un determinado territorio.

Es muy común entre las grandes entidades financieras la fusión, creación o adquisición de otras entidades establecidas en otros territorios logrando expandir sus operaciones y situarse en un determinado territorio contando desde el inicio con una red de establecimientos o servicios ya implantados y desarrollados.

Sin embargo, la integración horizontal no supone únicamente ventajas para la expansión empresarial, también se deben afrontan grandes retos. En ocasiones se plantean dificultades de coordinación, planificación o acuerdo entre las compañías que componen la estrategia.

Por otro lado, al ofertar bienes o servicios similares se presentan importantes riesgos de incurrir en prácticas monopolistas si no se ejerce el debido control. También pueden surgir conflictos de  intereses que ponen en riesgo la competitividad de las compañías.

Integración vertical entre empresas

Por otro lado, o de forma simultánea, las compañías que apuestan por estrategias de integración vertical adquieren, crean o se fusionan con otras compañías que desarrollan alguna de las fases integrantes del proceso de producción del bien o servicio que ofertan, es decir, intermediarios – ya sean empresas proveedoras, distribuidoras, etc.-

A través de este tipo de estrategias las empresas consiguen reducir costes, eliminando los márgenes con los proveedores e implantando un proceso propio absolutamente diseñado para la satisfacción de sus necesidades de producción y/o comercialización.

Esto les permite tener la capacidad de responder con mayor rapidez a las necesidades del mercado lo que supone una ventaja significativa sobre sus competidores.

Equipo Jurídico especializado en Compra Venta de Empresas
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Existen diferentes modalidades de integración vertical:

  • En la integración vertical “hacia atrás, la compañía crea subsidiarias que producen algunos de los materiales utilizados en la fabricación de sus productos. Por ejemplo, una compañía automovilística puede poseer una empresa de neumáticos, una de vidrio y una de metal. El control de estas subsidiarias se justifica para crear un suministro estable de materiales y asegurar una calidad constante en el producto final.
  • En la integración vertical “hacia delante”, la compañía establece subsidiarias que distribuyen o venden productos tanto para los consumidores como para su propio consumo. Como ejemplo, sería un estudio de cine que poseyera una cadena de teatros donde proyectar sus películas.
  • En la integración vertical “compensada”, la empresa establece subsidiarias que le suministran materiales a la vez que distribuyen los productos fabricados.

Las empresas asumen actividades que les permiten tener una mayor ventaja competitiva  y diferencial frente a las de su mismo sector.

El ejemplo clásico de la integración vertical es el de las empresas petroleras: una misma empresa puede reunir bajo su control tareas tan disímiles como la exploración, la perforación, producción, transporte, refinación, comercialización, distribución comercial y venta al detalle de los productos que procesa. En el campo de la agroindustria también son muy frecuentes los casos de integración vertical. Una empresa azucarera, por ejemplo, puede estar en manos de una compañía que tiene sus propias plantaciones de caña de azúcar, sus ingenios o centrales azucareras, fábricas de ron y de otras bebidas y licores, sus marcas comerciales y sus propios medios de transporte.

Pero si hay una marca que destaca por basar su modelo de crecimiento en políticas de integración vertical compensada esa es ZARA (marca más significativa del grupo Inditex) pues se ha hecho cargo de la mayoría de las actividades relacionadas con la cadena de valor (diseño, producción, logística, venta directa al consumidor final, etc.).

Como ocurre con la integración horizontal, las compañías pueden encontrarse con importantes obstáculos o inconvenientes con la implantación de estrategias de integración vertical; un aumento de la base o apoyo operativo provoca un aumento de costes que se debe controlar, mayor dependencia o susceptibilidad ante los cambios en el mercado, menor flexibilidad (por ejemplo, para la contratación de proveedores), pueden aumentar las barreras de entrada en otros mercados o territorios, etc.

Antes de aportar por el desarrollo de este tipo de estrategias las compañías deben analizar en profundidad sus necesidades, el mercado en el que desarrollan su actividad (sobre todo a la competencia) y sus posibilidades de implantación eficaz.

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Guadalupe Durán Drake
Abogada experta en Derecho Civil y Mercantil